Si echamos la vista atrás, desde siempre el ser humano ha intentado conseguir lo máximo posible esforzándose lo menos posible. Todo el mundo, o al menos la mayoría, busca desempeñar profesiones con una remuneración elevada y una carga laboral ligera en proporción al salario, por ejemplo. Y si hablamos de actividad física la ley del mínimo esfuerzo es la máxima por excelencia que persiguen todas (o si no todas la inmensa mayoría) las personas que entrenan con fines estéticos. Dentro de cada uno de nosotros hay un vago dispuesto a hacer y pagar lo que sea necesario para cumplir su objetivo de la manera más sencilla posible que además implique un gasto entre moderado y suave de energía. Y gracias a esto han proliferado empresas que vendían artículos “milagrosos” como el “AB – SHAPER”, con el que haciendo unos pocos abdominales diarios conseguíamos una metamorfosis total de nuestro cuerpo hasta poder mover los pectorales al son de la música como el chico del anuncio. O esos cinturones que te pegaban descargas eléctricas con los que podías conseguir realizar un entrenamiento intenso sin moverte del sofá y conseguir ese físico escultural que lucía la chica del anuncio. Pues bien, gracias a ese vago interior mucha gente, demasiada gente, ha comprado estos artilugios y lo único que han conseguido con ellos es machacarse las cervicales y dejarse la piel del abdomen roja como un tomate (la verdad es que podrían vender esos chismes como bronceadores sin sol, porque el aspecto que queda en la piel es similar a cuando te duermes en la playa y despiertas con una tonalidad entre rojo y morado).

Una de las últimas cruzadas llevadas a cabo por la tele tienda han sido las plataformas vibratorias, que, a diferencia de otros artefactos, si son buenas pueden llegar a maximizar el efecto de tu entrenamiento. Para que esto sea posible es necesario seguir unas pautas básicas que nos ayudarán a la hora de probar este sistema de entrenamiento.

  • Que no te engañen con el producto. Una plataforma vibratoria de buena calidad no es nada barata. Las que se utilizan en centros especializados no bajan de los 6000€ alcanzando precios más elevados. El peligro de comprar plataformas vibratorias baratas es que la vibración no está calibrada y pueden aparecer problemas físicos derivados de su uso, así que para entrenar con una plataforma vibratoria hemos de acudir a un centro fitness que garantice que la máquina cumple con todos los requisitos y que es de buena calidad.
  • Trabaja la isometría. Hay mucha gente que se sube a la plataforma y se queda esperando a que la vibración transforme por completo su cuerpo, pero lamento revelar que esto no va a ocurrir. La única manera de que estando parado la vibración tenga efecto es mediante los ejercicios isométricos. Manteniendo una postura, por ejemplo, la de una sentadilla cuando nos encontramos con la cadera flexionada, la vibración favorecerá el trabajo muscular, aumentando el reclutamiento de fibras. Esto es lo que hará que tengamos la sensación de trabajar más en menos tiempo, ya que el número de fibras reclutadas es mayor y la fatiga muscular resulta más evidente.
  • Muévete. Si nos limitamos a trabajar únicamente de forma isométrica no conseguiremos que nuestro entrenamiento tenga transferencia a nuestra vida real, con lo cual prueba los ejercicios que sueles hacer en un entrenamiento normal encima de la plataforma y el resultado será un entrenamiento mucho más intenso en menos tiempo. Realiza fondos para pectoral, sentadillas, zancadas, ejercicios para los gemelos… y verás cómo notas la diferencia
  • Cuidado con la vibración. No abuses de la vibración en los entrenamientos con plataforma vibratoria, ya que un exceso puede llegar a producir problemas graves. Evita que tu cabeza esté en la misma línea que el foco vibratorio porque la vibración entonces podía resultarte molesta.
  • Relájate. Prueba al final de tu entrenamiento relajarte con la plataforma vibratoria. Coloca las piernas encima y la vibración te relajará muchísimo, siempre que sea moderada, y mejorará la circulación sanguínea tras un entrenamiento intenso.

Estos consejos son básicos para que puedas disfrutar de un entrenamiento agradable y productivo utilizando una plataforma vibratoria. Es recomendable que siempre que entrenes en plataforma vibratoria lo hagas bajo la supervisión de un profesional, ya que hay ejercicios que no son aconsejables según la persona. Bajo ningún concepto una embarazada puede entrenar con una plataforma vibratoria, como tampoco una persona que tenga un marcapasos o con problemas de hipertensión ocular. Mi recomendación es que antes de iniciar un programa de entrenamiento con una plataforma vibratoria consultemos a nuestro médico, ya que no nos cuesta nada y nos prevendrá de complicaciones innecesarias. Iremos colgando más consejos de entrenamiento con plataformas vibratorias, aunque si tenéis alguna consulta no dudéis consultarnos a través de nuestro twitter, @gymparatodos, o nuestro Facebook. ¡Disfrutad del fitness!

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