En la época en la que nos encontramos tenemos demasiadas cosas a la hora de apuntarnos a un gimnasio. Un par de décadas atrás la oferta era mucho más reducida. Tú entrabas en un gimnasio, te recibían en recepción y solía hacerlo el monitor de sala o el dueño del gimnasio, el trato que recibías era personalizado y muchas veces entrenaban contigo y el entrenamiento estaba supervisado. Ahora en los centros hay spa, te atienden recepcionistas, es muy difícil que te encuentres con el dueño (imposible si se trata de grandes cadenas) y los monitores de sala hacen cientos de rutinas y les viene justo el tiempo para explicarlas, lo cual deja el trato personalizado relegado a un segundo plano.
El trato que los socios reciben en los clubs es muy bueno, pero en ocasiones hay personas que precisan algo más, un trato más personalizado, una persona que se ocupe de su entrenamiento y que haga que el tiempo pasado en el gimnasio no caiga en saco roto. Pues todo esto es posible gracias a la aparición de la figura del entrenador personal. Durante mucho tiempo, el entrenador personal estaba visto como un lujo exclusivo al alcance de unos pocos o de atletas que necesitaban una preparación específica y necesitaban un control estricto. Estrellas de cine, empresarios importantes y sus mujeres, contaban con los servicios de estos profesionales en su domicilio, pero poco a poco esto ha ido cambiando. La aparición de los entrenadores personales en los centros de fitness ha mejorado mucho el panorama para la mayoría de personas y hoy un entrenador personal está al alcance de todos. Un entrenador personal en un profesional de la actividad física y la salud, que es capaz desde rehabilitar o prevenir una lesión hasta llevar la preparación de un deportista de élite o conseguir que una persona experimente una trasformación de su figura obteniendo excelentes resultados. Pero está claro que no es oro todo lo que reluce, así que si estáis pensando contratar a un entrenador os presento unos detalles que debéis tener en cuenta:
Fíjate bien: si vas a fijarte en los clientes de un entrenador para ver los resultados que obtienen tienes que hacerlo a conciencia. Demuestra muy poco de un entrenador si todos sus clientes están estupendos pero luego la mayoría están lesionados o tienen algún dolor. Habla con ellos pero no preguntes si su entrenador es bueno, porque seguro que te dicen que es el mejor, pregúntales si tienen alguna molestia, si se recuperan bien después de los entrenamientos… Ya que el entrenador va a trabajar con tu salud y te interesa que sea una persona con conocimientos necesarios y que sepa aplicarlos
La actitud es muy importante: la típica imagen del entrenador sentado en un banco o fitball mandando más repeticiones al cliente no es nada buena ya que delata la falta de ganas del entrenador y la poco motivación que va a provocar en el cliente, y te aseguro que no te compensa tener un entrenador así. Si vuestro objetivo no es el de aumentar notablemente vuestra masa muscular que no esté con vosotros al lado del press banca contando las repeticiones, porque para eso ya están los monitores de sala que lo hacen muy bien y no pagas más por ellos
Más grande no es igual a mejor: existe un pequeño error de concepto entorno a los profesionales del sector fitness, pero sobre todo a los entrenadores personales. La gente siempre se rige por el tamaño a la hora de contratar a un entrenador, pensando que si es tan grande debe de saber mucho para haberse puesto así. Pues verdad es que para estar enorme no hace falta saber demasiado, y conozco a muchísimos entrenadores enormes que no son precisamente catedráticos y cuyos conocimientos les dan justo para no lesionar a alguien, y a veces ni eso. No quiero decir con esto que la gente que tenga un gran tamaño muscular no sepan de esto, ni mucho menos, porque hay muchos entrenadores tan grandes como buenos, pero os aseguro que los entrenadores que conozco que más conocimientos tienen y que mejor los saben aplicar no son precisamente atletas.
Cuestión de prioridades: lamentablemente en España sólo cuidamos nuestra salud cuando el médico nos dice que tenemos algún problema. Nos pensamos que contratar un entrenador personal es un lujo innecesario y no nos paramos a pensar que estamos cuidando nuestra salud. Gastarse 100€ en salir un fin de semana o 200€ comprando ropa, cosa que ocurre con frecuencia, no mejora nuestra salud y con el tiempo desaparece, en cambio cuando contratas a un entrenador personal los beneficios mejoran tu salud y lo que aprendes con él dura para siempre.
¡Anímate a probar la experiencia de entrenar con un entrenador personal!





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