Observando un poco a todas las personas que nos rodean nos damos cuenta de lo diferentes que somos los unos de los otros. Hay personas que son muy altas y les cuesta mucho ganar masa muscular, otras que tienden a acumular grasa corporal y no terminan de coger la forma que quieren, otras que por poco que hagan tienen muchísima facilidad para ganar músculo y se les notan los progresos muy rápido. Pues bien, todo esto es fácilmente comprensible si revisamos los tipos de somatotipos distintos que hay.

El término somatotipo corresponde, en cierto modo, con el de biotipo y clasifica al individuo en función de su forma corporal. Desde Hipócrates y Galeno se han hecho muchas clasificaciones de los individuos según su morfología, incluso algunos incluían también rasgos psicológicos relacionados con cada uno de los biotipos. Surgieron varias escuelas y cada una hacía una clasificación diferente, pero no es hasta la llagada de Sheldon, de la escuela americana, cuando se desarrolló la clasificación que conocemos actualmente. Sheldon desarrolló un estudio con más de 4000 sujetos y definió el somatotipo en función de 3 componentes, grasa, músculo y linealidad.

  1. Endomorfo. Predominio del sistema vegetativo y con tendencia a la obesidad. Suelen ser de estatura media-baja, son blandos y con formas redondeadas y tienen un bajo peso muscular aunque no tienen dificultades para ganar masa muscular. Clavicula estrecha cintura ancha, pecho pequeño y miembros cortos.
  2. Mesomorfo. Predominio de huesos, músculos y tejido conjuntivo. Elevado peso muscular, clavícula ancha (forma de X en hombres y de reloj de arena en mujeres). Genéticamente idóneos para la práctica de la actividad física, aunque su elevado peso óseo les dificulta la práctica de determinadas actividades.
  3. Ectomorfo. Predominio de las medidas longitudinales frente a las transversales. Elevada estatura y bajo peso corporal. Mucha dificultad para ganar masa muscular, clavícula estrecha, cintura estrecha y miembros largos. Presentan escasa forma y son muy lineales.

Esta clasificación marca las pautas de los 3 somatotipos, aunque los estudios de Sheldon y posteriormente los de Heath-Carter determinan que no hay personas que encuadren al 100% en un somatotipo, todos tenemos una mezcla de los 3. Sheldon otorgaba una puntuación entre 1 y 7 a cada uno de los valores y el resultado tenía que estar siempre entre 9 y 12. Por ejemplo, alguien podría tener endomorfia 3, mesomorfia 5 y ectomorfia 2. Los valores se representan gráficamente en el triángulo de Franz Reuleaux . Existen fórmulas para calcular todos los datos numéricos, cualquier curiosidad la podéis satisfacer ojeando los estudios de Heath-Carter sobre los biotipos o somatotipos.

Como podemos comprobar somos muy diferentes genéticamente. Estos valores no son en absoluto definitivos, ya que le práctica de actividada física y la alimentación pueden ayudarnos a modificar nuestra forma externa natural y conseguir nuestros objetivos, aunque siempre habrá personas a las que les cueste más llegar a determinados objetivos. Pues bien, a estas personas les animo a que no tiren la toalla y consulten con un especialista porque pueden cambiar totalmente su forma física. La genética es condicionante, no determinante.

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