En esta época del año en la que estamos dentro de la locura de las dietas y los entrenamientos para disminuir nuestros niveles de grasa corporal, tenemos que darnos cuenta de qué factores influyen cuando practicamos entrenamientos aeróbicos. Para empezar recordemos que un entrenamiento aeróbico es aquel en el que estamos entre el 60% y el 80% de nuestra FCM durante un periodo no inferior a 25 minutos, ya que a partir de ahí comienza la combustión de las grasas (como sabéis, las grasas necesitan oxígeno para metabolizarse, por ello es imposible que los aparatos de gimnasia pasiva consigan que se reduzca la grasa corporal como anuncian en esos irreales anuncios de la televisión). En el post de hoy nos vamos a centrar en las fuentes de energía utilizadas para los primeros 15 minutos de actividad física, los fosfágenos y los hidratos de carbono, cuya acción va desde los primeros segundos a los 20 – 25 minutos de los entrenamientos aeróbicos.

El metabolismo de los fosfágenos

Antes de hablar del metabolismo de los hidratos de carbono hay que hablar del metabolismo de los fosfágenos. El metabolismo de los fosfágenos proporciona la energía necesaria para la contracción muscular al inicio del ejercicio y durante ejercicios de muy alta intensidad y corta duración. El principal es el ATP. El ATP sirve de enlace entre la energía liberada en las reacciones exergónicas del organismo y las demandas energéticas de la propia célula. Nuestras células musculares utilizan el ATP de forma directa para conseguir obtener otras formas de energía (energía mecánica, por ejemplo)

Pertenece al grupo de fosfatos de alta energía, formados también por otros compuestos equivalentes desde un punto de vista energético, entre ellos el GTP (guanosín – trifosfato), el UTP (uridín – trifosfato), el ADP (adenosín – difosfato) y AMP (adenosín – monofosfato), aunque el ATP es el que más se utiliza cuando se requiere energía en el organismo.

La mayoría de energía celular potencial se almacena fundamentalmente como fosfocreatina (PC), estando el metabolismo de este compuesto relacionado con el ATP a través de una reacción catalizada por la encima creatín – quinasa:

ADP + PC + H   ——————->   ATP + C

Creatín – quinasa

En el músculo esquelético, la utilización de ATP como fuente energética conlleva automáticamente su resíntesis a través de la PC.

Estructura del ATP

El ATP está formado por una base nitrogenada (adenina), un azúcar de 5 átomos de carbono (ribosa) y tres fosfatos.

El desprendimiento del fosfato terminal da lugar al ADP, y si se desprenden dos fosfatos se forma AMP. Los fosfatos terminales se asocian con un ión de magnesio. La energía liberada en la célula muscular por la hidrólisis del ATP durante el ejercicio varía con las condiciones de temperatura y PH.

ATP + H2O    —————–>  ADP + Pi

                      ATPasa

Esta reacción puede transferir energía para la realización de trabajo muscular. El contenido de ATP en las fibras musculares lentas (I) y rápidas (II) es similar, con una ligera tendencia a ser mayores en las fibras tipo II.

                 La fosfocreatina (PC)

El segundo fosfágeno principal es la fosfocreatina (PC). Gran parte de la energía necesaria para la resíntesis de ATP se realiza rápidamente y sin la participación de oxígeno a través de la energía química desde otro componente rico en fosfatos de lata energía, la PC.

La concentración celular de la PC es 3 a 5 superior que la de ATP. Su agotamiento será completo después de aproximadamente 2 segundos de esfuerzo máximo.

En las fibras musculares tipo I (lentas) el contenido de PC es un 5 – 15% menor que en las fibras musculares tipo II (rápidas). El acoplamiento de las reacciones de la PC y del ATP, posibilita que la PC se vacíe en primer lugar.

Al comienzo del ejercicio el ATP se convierte en ADP + Pi para proporcionar energía para la contracción muscular. Este incremento estimula la actividad de la creatín – quinasa, de forma que se descompone la PC para resintetizar el ATP con la energía generada.

Si el ejercicio continua, la glucólisis anaeróbica y a posteriori el metabolismo aeróbico producirán ATP para soportar las necesidades energéticas musculares. Este aumento de las concentraciones de ATP, junto con la reducción de los niveles de ADP, inhibirá la creatín – quinasa.

Pues esto es sólo el principio, no os podéis imaginar la cantidad de cosas que ocurren en el interior de nuestro cuerpo cuando comenzamos a practicar actividad física. La fisiología del ejercicio es fascinante y os invito a conocerla un poco más a través de nosotros.

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