Empezamos una serie de posts que tienen como punto en común la rodilla y sus lesiones más comunes dentro y fuera de la práctica de actividad física. En primer lugar y como respuesta a @CesarPlazaP nos vamos a centrar en la luxación de la rótula, qué es, cómo y porque se produce y como evitar o recuperarse si se ha producido esta lesión.
En primer lugar, y como siempre, es necesario situar las estructuras claves que conforman la articulación en cuestión. La rodilla es una articulación de tres huesos, por arriba el fémur, por abajo la tíbia y por delate la rótula o patela. El tejido blando que interactúa en la articulación son meniscos, que actúan evitando que las superficies articulares del fémur y la tíbia choquen, los ligamentos laterales lateral y medial, los ligamentos cruzados anterior y posterior y claro está las inserciones musculares. Los músculos que mueven la rodilla son isquiotibiales (semitendinoso y semimembranoso), bíceps femoral, cintilla iliotibial, sartorio, gracil y cuádriceps.
Ahora que tenemos una visión más amplia de las estructuras principales que componen la rodilla, podemos ahondar en el problema al que dedicamos el post, la luxación de la rótula o patela.
¿Qué es y cómo se produce?
La luxación de rótula es la salida de esta del espacio que debe ocupar. La rótula se situa entre los cóndilos femorales, e interactúa con ellos en los movimientos de la flexoextensión de rodilla dado a que está envuelta por el tendón del cuádriceps, denominado así en su porción superior y tendón rotuliano o patelar en su porción inferior.
Los cóndilos del fémur tienen una morfología específica, siendo el lateral o externo más prominente, para evitar precisamente que la rótula se luxe. Esto se debe a que el miembro inferior en condiciones normales presenta un genu valgo fisiológico, esto es rodillas en forma de equis “X”. El cuádriceps para compensar esto, desarrolla un vasto externo más potente, de esta forma el valgo está limitado, y aunque la rótula se ve empujada lateralmente, el cóndilo externo del fémur la frena satisfactoriamente.
La luxación se produce principalmente por dos motivos: que de manera congénita tengamos un cóndilo externo menos prominente, lo que determinará una predisposición a la luxación lateral, o que padezcamos un traumatismo lo suficientemente fuerte para empujar a la rótula fuera de su carril natural entre los cóndilos que podrá luxarse indistintamente medial o lateralemnte.
¿Cómo evitar o recuperarse si se ha producido?
Ahora que sabemos un poco mejor como es la rodilla, que sabemos qué es la luxación y que sabemos cómo se produce, podemos establecer unas pautas coherentes y eficaces para evitar la luxación de rótula si tenemos predisposición a ello por una malformación congénita o para recuperarnos tras un episodio en el que la rodilla se haya subluxado o luxado completamente.
Primero, independientemente del motivo que nos ataña, debemos saber:
- Si tenemos una buena alineación del miembro inferior, a saber: pies planos o cavos, talo valgo o varo, genu valgo o varo, recurvatum o flexum.
- Si tenemos un buen equilibrio muscular en grupos antagonistas o asimetrías lateromediales del mismo músculo.
Con lo anterior establecido realizaremos trabajos de:
- Movilización del tobillo y de flexibilidad del arco plantar del pie. Fomentando que la pisada sea lo más neutra posible.
- Estabilización y equilibrio con plataformas inestables como bosu o plato de freeman, o ejercicios a una pierna por ejemplo.
- Potenciación y tonificación de la musculatura que inserta en la rodilla siempre compensando la más débil.
- Evitar posiciones de flexión o extensión completa de la rodilla, ya que tanto una como otra pueden empujar la rótula fuera de su carril.
- Minimizar actividades de impacto o que puedan someter a la rodilla a situaciones de riesgo que repercutan en su integridad.
Al margen de lo anteriormente citado, como siempre, te aconsejamos que hables de tu situación personal con un profesional, que valore tu caso y lo aborde personalizadamente.





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